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Boletín de prensa internacional 18/05/12

¿La paz llega a Colombia?
Por Vicenç Fisas
El País / España

A diferencia de hace diez años, ahora es posible negociar la paz porque las FARC son mucho más débiles y realistas, y el Gobierno tiene toda la legitimidad democrática. Recientemente, la sociedad colombiana vivió con alegría y alivio la liberación de las diez personas en poder de las FARC desde hace una década, por decisión unilateral de esta guerrilla y poco después de que dicha organización decidiera prohibir el secuestro con fines extorsivos. Estamos por tanto ante dos grandes noticias que pueden ser la antesala de un nuevo período con expectativas de paz. Todo hace suponer que el presidente Santos ya habrá empezado a tantear la posibilidad de abrir un diálogo con la insurgencia colombiana, o al menos con las FARC, que es la guerrilla más grande y la más fuerte a nivel militar. Ver

 

Colombia's resistance to corporate mining excess has lessons for the world
By Jonathan Glennie
The Guardian / UK

Voluntary guidelines are not enough. We must ensure our critical gaze on exploitative mining firms does not waver. I was recently sent a new film by an old friend, Hollman Morris. Morris was once the bete noire of the Colombian political class. His searing and powerful attacks on the role of the state in violence and displacement prompted the country's former president, Álvaro Uribe, to describe him as a "publicist for terrorism". Today, Morris is the boss of Bogota's regional TV channel, Canal Capital. His latest film, produced with Minority Rights Group International, is about a community of small-scale gold miners in the Cauca department of Colombia and their resistance against a mining company's attempts to dig on their land. The community has worked the mud and rivers of their territory for decades, even centuries, eking a living from the small finds they make. They have engaged in a successful campaign to defend their way of life, which is as important to them for its culture as its steady (if minimal) income. Ver

 

Security: Gang rivals reinvent themselves as partners in crime
By Naomi Mapstone
The Financial Times / UK

When Colombia’s armed forces killed organised crime don Juan de Dios Uzuga this year, retribution was swift. The dead man’s gang, the Urabeños, called a “strike” in the north-west of the country, threatening businesses that refused to comply, and putting a $1,000 bounty on the heads of police officers. Oscar Naranjo, Colombia’s police chief, had already warned that organised crime gangs – known as Bacrim, the Spanish acronym – presented a greater threat to security than the Marxist Revolutionary Armed Forces of Colombia (Farc), which has waged a 48-year war against the state. But the empty streets of the coastal city of Santa Marta and the burnt-out shells of 11 vehicles that failed to observe the gang’s strike provided stark evidence of a re¬alignment of criminal and terrorist groups in the country. Ver


El pueblo de la heroína
Por Salud Hernández-Mora
El Mundo / España

El 12% de los escolares colombianos ha probado alguna vez una droga. Fácil, barato y rápido. Comprar heroína en Santander de Quilichao, población de unas 80.000 almas, a solo 45 minutos de Cali por una buena carretera, que tiene el infortunio de ser un punto estratégico para los narcotraficantes de coca, marihuana y amapola, es una operación sencilla. Basta tener dos euros en el bolsillo y dar con uno de los muchos moto-taxistas que saben del negocio, para disponer de la droga en cinco minutos. De ahí que, además de ser centro de distribución de estupefacientes y una localidad del departamento del Cauca, donde distintas bandas criminales, incluidas las FARC, intimidan a la población, se haya convertido en los últimos años en cuna de adictos a una droga dañina, que Colombia produce en cantidades pequeñas. Ver

 

Ilegalización del oro y legalización de las drogas
Por Joaquín Villalobos
El País / España

La minería ilegal, manejada por grupos criminales, está generando violencia en países latinoamericanos. Pese a que los homicidios en toda Colombia están descendiendo, en los lugares donde existen yacimientos de oro, estos están aumentando desde que los precios del mismo se dispararon compitiendo en rentabilidad con la cocaína. En Colombia y Perú la minería ilegal, manejada por sectores informales o grupos criminales, está generando violencia. No hay noticias de que eso mismo esté ocurriendo en Estados Unidos o Canadá, que son grandes productores de oro. Este efecto contrastante con respecto al oro, que es un producto legal, entre Estados con desarrollos desiguales, hace dudar sobre si la causa fundamental de la violencia en algunos países latinoamericanos son las drogas, cuando las evidencias apuntan más hacia graves rezagos en la construcción de Estado. Ver